Conclusión ejecutiva
Para quien tiene que decidir
Custronix tiene un problema medible: solo el 22,5% de los
proyectos se entrega en la fecha pactada, y el plazo real supera al
ofertado en 68,6%. No es un problema parejo (electrónica
y domótica no cumplió un solo plazo en 11
proyectos) ni es un problema de habilidad técnica: es de cuánto trabajo
se acepta a la vez y de si se confirma el material antes de prometer
fecha. Dos causas, sobrecarga del equipo y falta de repuestos, explican
el 67% de los 112 días perdidos
en el periodo medido.
La decisión que recomiendo es fijar un límite de proyectos en curso y
una puerta de entrada que confirme capacidad y material antes de
comprometer una fecha con el cliente: no contratar más personal
todavía, y no negociar inventario con proveedores por ahora. Es la
opción que cuesta menos, se puede empezar esta semana, y ataca
directamente la causa de mayor peso. El propio historial de proyectos
ya prueba que funciona: los que por distintas razones cumplieron estas
dos condiciones llegaron al 40,9% de cumplimiento, casi el doble
del promedio actual, con una satisfacción de 4,62 sobre 5 en vez de
4,17.
Los beneficios esperados son concretos: menos horas perdidas en
reprocesos, un plazo ofertado que se puede cumplir en vez de uno que
nace incumplido, y un cliente que deja de recibir tarde justo el
servicio que promete confiabilidad. El éxito se va a medir con cinco
indicadores (cumplimiento de SLA, retraso medio, proyectos sin material
confirmado, proyectos con el equipo saturado, y satisfacción del
cliente) revisados cada mes con los mismos datos que sustentan este
informe, no con una impresión nueva cada vez.